LECTORA: Yeny.
EDAD: 16.
NOS LEE DESDE: Lalaralalá del Vallés y Llobregat (Cataluña).
CONSULTA:
Soy Yeny otra vez todos tus consejos me han servido de gran ayuda creo que mas a menudo voy a contarte mis problemas, ya que gracias a tus consejos ahora soy la reina del fetichismo y el sadomaso y desde la ultima consulta ya he conseguido zumbarme a 20 depravados.
El caso es que una de mis ultimas conquistas, me pidió antes de hacermemlo con él me restregase un ramo de ortigas por mis partes ya que le encanta que mis labios vaginales estén hinchados como un zeppelín. El problema es que desde ese día no puedo cerrar las piernas y tengo que pasar por los pasillos estrechos de lado y siento un escozor tremendo. ¿Qué puedo hacer? ¿debería usar hemoal?
LA CHACHA RESPONDE:
Mi adorado terroncito de azucar, me alegro de haberte servido de ayuda y que hayas decidido volver a consultarme. Debo confesar que estoy en esos días del mes en los que las mujeres expulsamos mezquindad en forma de sangre y, aun así, has conseguido ponerme de buen humor.
Con respecto a tu pregunta, déjame decirte que las hortigas tienen propiedades muy beneficiosas para el ser humano. Ya sé que tú te miras y sólo ves el crater de tu volcán del amor hinchado como los labios de Carmen de Mairena (un beso, guapa… y gracias por aquello…), pero piensa que ahora tus bajos tienen mucha más sensibilidad que antes.
Tienes que empezar a practicar para superar la pequeña barrera que separa el dolor del placer. Una vez lo hayas conseguido, tu coñito hortigado e hipersensible te proporcionará los orgasmos más grandes que te puedas imaginar.
Yo personalmente te recomiendo que, en un botecito, dispongas a partes iguales alcohol, disolvente y unas gotitas de colonia Nenuco y que te extiendas la mezcla por la misma zona por la que previamente te has pasado las hortigas. Verás el dolor/placer mas maravilloso que sientes. Además, el toque de colonia hará que el olor a cena de Nochebuena (¿habeis visto lo caros que están los langostinos?) de tu sexo huela a culito de bebé.
Si quieres ser una auténtica reina del sadomaso no basta con que 20 hombres se introduzcan en tus entrañas ni con que les hagas pipí en la boca. Tienes que aprender a romper los tabúes y a gozar como una cerda con esas cosas a las que la sociedad, cínicamente, ha llamado “dolorosas”. Todo está en tu mente, mi pequeña diablilla.
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